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Ashtanga Yoga

El Ashtanga Vinyasa Yoga se distingue por su dinamismo.
Todas las Asanas (posturas) que realizamos en la práctica están unidas en una serie precisa, con transiciones sincronizadas entre la respiración y el movimiento.
Este principio de la conciencia de «respiración en movimiento» es introducido desde el comienzo con los surya namaskar o saludos al sol, donde cada movimiento está acompañado por su correspondiente movimiento respiratorio.

Horarios

Ashtanga Yoga

9 hs
17 hs
18 hs
Lunes
Presencial (Cynthia Fosatti)
Presencial (Cynthia Fosatti)
Miércoles
Presencial (Damián Minervini)
Jueves
Virtual
Viernes
Presencial (Cynthia Fosatti)
Presencial (Damián Minervini)
Presencial (Damián Minervini)
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ejes

La Respiración “Ujjayi”

Se realiza inhalando y exhalando siempre por nariz. Esta respiración es interna, intensa y rítmica y el suave roce que realiza el aire a su paso por la glotis produce un sonido (similar al que se produce cuando dormimos y la garganta se encuentra expandida y relajada), así  el aire se entibia antes de entrar en los pulmones lo que  genera intenso calor y purificación.
La respiración es “el corazón” de nuestra práctica, nos marcará el ritmo, nos guiará en la serie y nos permitirá profundizar en cada asana (Posición)

Bandhas

Bandha significa bloqueo o llave. El resultado de activar un bandha es contener e incrementar dentro del cuerpo la energía vital (Prana). Estos centros los activaremos con una idea de absorción, de intensificación y no como una contracción en el sentido de «apretar». Son dos los bandhas principales que se activan durante la práctica: Mulabandha (centro Bajo – perineo -la raiz), Uddiyanabandha (centro medio – abdomen – el sostén interno).
Los bandhas nos darán la conciencia de la raíz, de la fuerza y el sostén interno, que es lo que dará liviandad, intensidad y potencia de un modo «blando» a la práctica.

Dristi (punto de mirada)

Cada Asana y cada transición tienen un punto específico en el que se “posa” la mirada. Cada uno de estos puntos favorece la buena posición de cuello y cabeza durante la postura y propicia la calma.
La mirada en un lugar, el foco de la pupila aquieta también la mente. Enfocar para no “rebotar” de un pensamiento a otro, es lo que sucede.

La combinación de la respiración Ujjayi, los Bandhas,  Dristis, el ritmo y la sincronización de la respiración con las Asanas y sus transiciones transforman la práctica en una meditación en movimiento, profundizando en cada instancia la conciencia del “aquí y ahora”, el momento presente en el cuerpo físico y en la mente.
Mientras practicamos, se genera un gran calor interno y por lo general se transpira mucho, desintoxicando el organismo y proporcionando claridad mental, fortaleza y calma.

Escrito por Laura Lebedisnky

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